PORTAAVIONES GERALD FORD

PORTAAVIONES GERALD FORD

PORTAAVIONES GERALD FORD

UNA GUERRA SUCIA

El USS Gerald R. Ford es el portaaviones más grande del mundo y, por extensión, el buque de guerra más grande jamás construido. Insisto en lo de -buque de guerra- porque, con sus 337 metros de eslora, queda lejos de los 400 metros que alcanzan cualquiera de los más de 70 megabuques portacontenedores actualmente en servicio.

Entregado a la Marina estadounidense en 2017, fue recibido como el buque más tecnológico de la historia, la joya de la flota. Desde su entrega, ha ido acumulando fallos, averías y disfunciones en un grado máximo y altamente costoso. Pero han sido los dos últimos incidentes los que han copado los titulares especializados y, sobre todo, en los generalistas:

Incendio a bordo: Ocurrido en la lavandería -según fuentes oficiales- tuvo como resultado directo que más de 600 tripulantes —de un total de 4.500— tuvieron que dormir en el suelo o en las mesas de los comedores, al quedar sus alojamientos inutilizados hasta que el buque alcanzó Creta. La enorme duda es que si necesitó mas de 30 horas para ser sofocado ¿cuantas horas pueden ser necesarias para sofocar un incendio causado por un ataque enemigo?

Atasco crónico en las tuberías de los inodoros: Esta situación afecta a toda la tripulación. No podemos llamarla "incidencia" porque es ya una constante. Ha sido este problema el que ha desatado las crónicas más punzantes en la prensa estadounidense; al fin y al cabo, los periodistas no son de piedra y han mezclado datos con fino pitorreo para explicar la situación.

El sistema sanitario del portaaviones más moderno del mundo consta de dos fases: una succión por aire en la taza del inodoro (similar a la de los aviones comerciales) y un sistema de tuberías soldado al casco que conduce y comprime los residuos. Es en este segundo tramo donde se producen las constantes obstrucciones, siendo imposible intervenir mecánicamente para desatascar.

Para mayor gravedad, la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO) ha confirmado que el diseño del sistema provoca que, cuando se produce una caída de presión en una zona, todos los baños de ese sector queden inutilizables y añaden, además, que es "un problema permanente desde 2023".

Hasta ahora, la única solución hallada es verter ácidos en las tuberías para disolver los obstáculos que atascan los circuitos de aguas residuales. El problema de esta opción es su elevadísimo coste que, unido a la frecuencia con la que se requiere, genera un gasto alarmante.

Los técnicos reconocen que las tuberías de todo el sistema son demasiado estrechas. Esto, sumado a la dejadez de algunos tripulantes que lanzan todo tipo de objetos a las tazas de los inodoros, hace que el problema sea crónico. Cabe hacer un inciso, ya que no se especifica qué "objetos de todo tipo" están lanzando. ¿Acaso se trata de un sabotaje de baja intensidad continuado?

Todo esto tendría un lado cómico si no fuera por otros datos: los que indican que el índice de suicidios y de enfermedades mentales (básicamente, depresión) en este portaaviones es el más alto, y con diferencia, de toda la Armada de los EE. UU.

Los capitanes

Tanto el capitán David Skarosi, que ejerce el mando desde mayo de 2025, como su antecesor, el capitán Rick Burgess, han intentado luchar contra las graves disfunciones de la nave. Parece que han logrado mejorar algunas, como:

El sistema de lanzamiento electromagnético (EMALS): El que catapulta los aviones al despegar. Ha necesitado tres años para cumplir, por la banda baja, con los estándares requeridos.

El equipo de detención avanzado (AAG): El que frena los aparatos al aterrizar. Finalmente funciona correctamente, pero la exigencia de su mantenimiento es enorme.

Los elevadores de armas: Los ascensores que suben las bombas desde las bodegas hasta la cubierta. Sus constantes averías imposibilitaban rearmar los aviones con rapidez. Las últimas noticias indican que ya operan con normalidad.

El radar de doble banda: Tan sofisticado como costoso, no volverá a instalarse en los futuros portaaviones de esta clase.

Pero es el problema sanitario el que, para estos capitanes, resulta primordial. Utilizando sus mismas palabras: "Si un baño se atasca, es una prioridad de combate, porque un marinero que no puede usar el servicio es un marinero que no puede concentrarse en cargar un misil o manejar un radar de 13.000 millones de dólares". Amén.

Víctor Rubio

ACCMM