PELÍCULAS (CASI) DE BARCOS

LA LEY DEL SILENCIO
Título original: On the waterfront.
Año: 1954. Duración: 108 minutos.
Director: Elia Kazan.
Intérpretes: Marlon Brando(Terry Malloy). Karl Malden(Padre Berry). Eva Marie Saint(Edie Doyle), Lee J. Coob(Johnny Frienly) Rod Steiger(Charlie Malloy), Leif Erikson(Glover, policía judicial)
Guion: Artículos de Malcom Johnson, Budd Schulberg.
Música: Leonard Bernstein. Fotografía: Boris Kaufman
Producción: Columbia Pictures. Sam Spiegel.
Supongo que era adolescente cuando vi por primera vez esta película; por entonces desconocía lo que era La caza de brujas del senador Mc. Carthy, lo que era un sindicato, vagamente quién era Elia Kazan y no sabía nada en absoluto de la historia de su delación, de hecho, sólo conocía a Marlon Brando, que ya me había impresionado en su papel de un soldado discapacitado de la Segunda Guerra Mundial.
Con La ley del silencio, Elia Kazan irrumpe en el mundo del cine con este fuerte e impactante film, seguramente el mejor de su gran carrera. Y lo hace con una “cabecera de cartel” que proviene íntegramente del Actors Studio de Lee Strasberg, que lleva un tiempo revolucionando todos los aspectos de la realización cinematográfica y teatral. De allí vienen Brando, Eva Marie, Malden, Lee J. Coob i Rod Steiger; todos.
La acción se desarrolla en los muelles de Hoboken en New Jersey, 88 New York, cuna de Frank Sinatra, que fue el primer actor contratado para el papel protagonista y después descartado, con la consiguiente demanda contra el estudio.
Todo el mundo laboral está dominado por un sindicato que no es más que un entramado mafioso que domina la oferta del trabajo en el mundo de los estibadores. Los empresarios dejan en las manos del personaje del “Capo” Johnny Friendly el manejo de las contrataciones, que les proporciona una tranquilidad sin riesgos como pueden ser las huelgas o los problemas de salarios. Tienen estabilidad.
La película, en un extraordinario blanco y negro, nos transmite con realismo las condiciones de vida de la colectividad en todos sus aspectos. Todo va fluyendo y sus vidas nos van interesando y atrapando en el devenir de la historia que pasa a ser nuestra.
Ya al principio, la violencia nos golpea con fuerza a partir de un asesinato brutal que nos introduce de lleno en la trama. Enseguida nos damos cuenta de que todos los personajes llevan una carga, diría trascendental, debido a esta presión de la que no pueden escapar. “Esto es lo que hay”, creo que el mismo Terry lo dice al principio. Hay que aceptar unas condiciones de semiesclavitud si quieren vivir y mantener a sus familias. No pueden rebelarse porque el que no sigue el camino de la mafia dominante, simplemente no trabaja. El que tiene la intención de denunciar no llega al juzgado y de ello se encarga la banda organizada.
Terry Malloy es un joven indolente que malvive, sin trabajar al amparo de su hermano, abogado de la mafia. Pudo ser un buen boxeador, pero los manejos de la banda lo impidieron con un combate amañado. Es un vago que los favores le permiten ir tirando, pero ya sin un futuro en lo único que sabía hacer.
A partir de conocer a Edie, hermana de su amigo asesinado, es consciente de que algo no está funcionando en su mundo de “es lo que hay”. Esa relación y la fuerza que le transmite el Padre Barrie lo van cambiando de forma incipiente y empieza a no poder mirar hacia otro lado . Descubre que puede ser fuerte si empieza a tomar decisiones propias.
El punto culminante del cambio es la conversación con su hermano Charlie en el interior del coche, de gran emoción y dramatismo. Parece mentira que en un espacio tan reducido se haya podido rodar una de las mejores escenas de cine que yo recuerdo.
Bueno, mi intención es animarles a ver esta extraordinaria película y que disfruten del buen cine que no tiene limitaciones ni en la forma ni en el tiempo. Actualmente es fácil acceder a ella con los medios de que disponemos. Es cine en estado puro con una actuación soberbia de Marlon Brando. Todo el resto es casi perfecto, la fotografía especialmente, que abrió el camino de cómo hacer cine a los jóvenes directores independientes americanos, la música de Bernstein que rompió los moldes preestablecidos y la mano maestra. de Elia Kazan.
Paco Dobaño